Beneficios procesales y criminalidad

La noticia aparecida en El Universal el pasado 22 de abril dice: Los presos por homicidio, violación, secuestro, robos y narcotráfico ya no tendrán que cumplir íntegramente sus condenas tras las rejas. La razón: La Sala Constitucional del Tribunal Supremo les devolvió, de manera temporal, la posibilidad de gozar de los beneficios procesales contemplados en la legislación venezolana (régimen de trabajo, libertad condicional, etc.), siempre y cuando cumplan los requisitos exigidos.”  

Hoy, tres días después,  El Universal nos informa que más de 1.000 reos han solicitado beneficios procesales luego de la sentencia del TSJ (aproximadamente 5% de la población carcelaria de Venezuela).

¿Qué efecto tiene la decisión del TSJ sobre la criminalidad?

La aplicación de beneficios procesales a presos por delitos graves disminuye los costos esperados de cometer un delito grave. La pena ahora será 2/3 de la sentencia o incluso1/4 de ella si el reo observa buen comportamiento. De acuerdo con el enfoque económico del crimen, el efecto de una disminución de los costos esperados de la actividad criminal es un incremento en el número de delitos. Hoy existe una mayor probabilidad de ser víctima de un delito grave en Venezuela como consecuencia de la sentencia (es muy difícil saber en cuanto se incrementa ésta probabilidad por la ausencia de data que permita realizar estos cálculos).

El incremento de los delitos que plantea este análisis no necesariamente proviene de los delitos que cometerían las personas que reciben los beneficios procesales. Para que se entienda bien, el enfoque económico del crimen sugiere que, en general, los costos de cometer delitos se abaratan con una medida como esta y que habrá más personas dispuestas a cometer delitos  graves, y, los que ya los cometen, a incrementar su actividad. Ahora bien, otra cuestión aparte es si las personas que reciben los beneficios, luego de cumplido su tiempo de reclusión, cometerán nuevamente delitos.  Esta es una pregunta empírica que sólo puede ser contestada con el debido procesamiento de la data. En muchas partes del mundo, no existen beneficios procesales para los presos por delitos graves pues se considera que existe una alta probabilidad de reincidencia. De acuerdo a ésta teoría, una persona recluida no puede, en principio, cometer delitos fuera del recinto penitenciario, lo que hace a la sociedad un lugar más seguro mientras el reo cumple la sentencia. ¿Qué piensa Usted?

La medida del TSJ fue tomada luego de una protesta generalizada de los reclusos por las lamentables condiciones de vida que ofrecen las cárceles en Venezuela y los injustificables retrasos judiciales. No hay duda que la situación carcelaria venezolana y judicial debe mejorar radicalmente. Sin embargo, la respuesta que ofrece el TSJ puede tener consecuencias no intencionales que, en mi opinión, deben ser consideradas al tomar este tipo de decisiones. Si queremos reducir la criminalidad, debemos incrementar el costo esperado de cometer un delito, lo que implica mejorar la probabilidad de captura y sanción de los delincuentes y, en general, mejorar las oportunidades de progreso (educación y trabajo) que alejen a miles de personas de la actividad criminal.

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11 respuestas a Beneficios procesales y criminalidad

  1. Comentario de Miguel Arturo Sanz que debió aparecer en esta entrada:

    “Angel. Bien interesante tu análisis. No lo había reflexionado de verdad. Me gustaria preguntarte como se mide el costo que debe pagarse por comenter un delito en venezuela? como medimos ese costo? Mediante los años que transcurran? Como analizar los costos desde el punto de vista económico no del tiempo pero si del contexto de la vida de un preso en una carcel de venezuela?…quizas en venezuela 20 años en una carcel nos igual que los costos que paga una persona en un país como USA?…son iguales?…bueno un gran abrazo..y seguimos en contacto?”

  2. Ángel, tal como sostienes en tu análisis, el enfoque económico permite predecir que la probabilidad de ser victima de un delito grave ha aumentado, tras la decisión del TSJ. Lástima que los jueces no estudien más economía antes de dictar resoluciones de tal calado. Por experiencia propia, te puedo decir que lo malo es que en casi cualquier parte del mundo, la aplicación del enfoque económico a las decisiones judiciales suena a dejar que el “economicismo” y la cuantificación, por no decir el “imperialismo” se apropie de la justicia. Desgraciadamente hay contextos en donde casi parece un sacrilegio sugerir análisis como el que has presentado arriba.
    Dicho esto, estoy de acuerdo contigo en los posibles efectos de la decisión del TSJ. Además en que hay que mejorar las oportunidades de progreso (educación y trabajo) de los ciudadanos en Venezuela.
    Pero y qué me dices de análisis como el de Steven Levitt en Freakonomics acerca del descenso de la criminalidad en el estado de NY. Allí por lo visto el enfoque económico “tradicional” del crimen (el beckeriano) no daba todas las respuestas al asunto. ¿Crees que en Venezuela un posible descenso de la criminalidad podría tener que ver con las mismas razones que Levitt argumentaba sobre el descenso del crimen en NY? Políticamente incorrectas y moralmente cuestionables, de acuerdo, pero por lo visto dieron resultado.
    Con esto quiero decir también que, aunque se abarate el coste del crimen, probablemente hay otros factores con mayor poder explicativo del mismo…No sé, no estoy segura, sólo por discutir un poco sobre este tema, que me parece interesantísimo.
    El blog es excelente!
    Un saludo,
    Virginia.

  3. Tal y como dice Virgina, la literatura reconoce que las causas del crimen son múltiples. Levitt identificó que la legalización del aborto tenía un efecto positivo en la reducción del crimen. Pudo hacerlo porque tenía la data (y la técnica por supuesto). Lamentablemente en Venezuela no tenemos data que nos permita explorar otras hipótesis. Sin embargo, un par de ideas adicionales (complementarias al enfoque beckeriano) que valdría la pena explorar pudieran ser:

    1. Participación laboral de la mujer y estatus marital: ¿Tienen mayor probabilidad de cometer delitos los hijos de madres solteras trabajadoras?
    2. Número de hermanos y probabilidad de cometer delitos

    ¿Algunas otras? Seguro que hay muchas. Un tema interesante es que la data para muchos países demuestra una correlación positiva entre el crecimiento económico y el descenso de la criminalidad. En los últimos años, la correlación en Venezuela ha sido negativa, al menos para los delitos violentos. Este hecho pudiera aportar a la tesis de que el lado de los costos esperados de cometer un delito (probabilidad de captura y sanción) ha descendido con una rapidez tal que ha compensado los efectos positivos del crecimiento económico.

    Miguel plantea unas interesantes reflexiones sobre el cálculo de las sanciones. Espero escribir una entrada sobre el tema próximamente.

  4. El hecho de que la correlación entre los delitos violentos y el crecimiento económico en Venezuela sea negativa también puede tener que ver con que el crecimiento económico ocurrido en Venezuela en los últimos años ha sido básicamente sostenido en el petróleo y no tanto por un aumento de la producción por parte de la industria local o del sector terciario. Este matiz es importante puesto que la creación de empleo es uno de los aspectos fundamentales para explicar por qué a mayor crecimiento económico menor criminalidad. Cuando hay mayores oportunidades de empleo, lo que cabe esperar desde el enfoque económico es que el coste de oportunidad del delito se vuelva más alto.
    Ahora bien, con respecto a si tienen mayores probabilidades de comenter un delito los hijos de las madres solteras trabajadoras, creo que en Venezuela sí, pero en Islandia no. Esto se debe a las diferencias en el marco institucional de cada país. Islandia tiene numerosas políticas públicas (eficientes y sostenidas en el tiempo)de apoyo a las madres trabajadoras. Mientras que en Venezuela todavía tenemos que mejorar mucho en ese respecto.

  5. Sin embargo, a pesar de que el crecimiento económico ha estado impulsado por el precio del petróleo, ha habido una reducción importante en el desempleo -aunque también en la población económicamente activa-. Otra hipótesis es que, aunque ha habido crecimiento económico, la desigualdad ha aumentado, y la desigualdad tendría un efecto en la tasa de criminalidad. Espero que alguién se anime a hacer una tesis sobre el tema. Por otra parte Virginia, sería bueno que compartas con nosotros algunas de las referencias sobre el tema de Islandia.

  6. Aquí les envío un link sobre un artículo (muy interesante) que leí en una revista de divulgación que se publica todos los domingos conjuntamente con el diario “El País” en España.

    http://www.elpais.com/articulo/portada/buena/vida/elpepusoceps/20080406elpepspor_7/Tes/

  7. Domingo Sifontes dijo:

    Estimados Angel y Virginia,debo confesar que llego tarde a la discusión y que no lei con detalle la entrada, sin embargo, respecto a lo que dice virginia en el primer comentario sobre el estudio de Donohue y Levitt(2001),invito a leer esta entrada http://voxeu.org/index.php?q=node/1047
    sobre nueva evidencia que se ha conseguido al respecto para inglaterra. No deja de ser interesante el tema, sin emabrgo, la realidad estadística de nuestro país obliga a invertir en la elaboración de bases de datos que nos permitan analizar esos temas a profundidad, es una tarea por hacer que sin duda renidiría frutos en el mediano plazo.
    Saludos a ambos.

  8. Domingo, tal como yo interpreto el estudio de Levitt acerca del descenso del crimen en NY, el punto central para el diseño de políticas públicas no debe ser “legalicemos el aborto” sino más bien debe ser crear instituciones -a las que por ejemplo Amartya Sen (2000: 58)llamaría “redes protectoras”- que no dejen que estas personas más vulnerables de la sociedad caigan en la miseria absoluta y en la carencia total de oportunidades. Eso además de proporcionarle una vida digna, disminuirá las probabilidades de que luego de mayores se conviertan en delicuentes. En este sentido, las implicaciones de ese estudio son bastante razonables.
    Por cierto el link de tu blog es muy bueno. Pero desde esta perspectiva, creo que esos estudios no rebaten del todo los hallazgos de Levitt.

    Referencia:
    Sen, A (2000) “Desarrollo y Libertad” Editorial Planeta.

  9. Levitt ha sido muy cuidadoso en afirmar que de ninguna manera pretende que los hallazgos sobre la relación entre aborto y criminalidad se transformen en una recomendación de políticas públicas. Una decisión como esa tiene varias dimensiones -política, moral- que escapan a la posibilidad de utilizar una relación como la encontrada por Levitt como base para la recomendación de una política pública. Ahora, no hay duda que los resultados deben ser parte de un discusión amplia sobre el tema de la criminalidad.

  10. En efecto, ha sido muy cuidadoso, porque una mala interpretación del texto podría sugerir medidas que podríamos considerar inhumanas además de políticamente incorrectas.

  11. Pablo Enrique Paz dijo:

    Aunque el tema original trata sobre los efectos de la decisión del TSJ, acerca de las facilidades otorgadas a los procesados mediante los beneficios procesales, valga la redundancia, participaré del segundo tema puesto en escena, derivado del primero.
    Mal podría yo pretender nadar en las profundidades de sus argumentos, mas creo conveniente, no obstante el tiempo pasado desde el inicio de esta disertación, aportar la siguiente consideración.
    Nunca he estado de acuerdo con el pensamiento reduccionista que relaciona pobreza y disfuncionalidad familiar con la criminalidad, dado el caracter multifactorial del problema.
    El primero de los reduccionismos, por ejemplo, nos pone en el riesgo de limitarnos al análisis economicista de una realidad que es más compleja.
    Una forma de desmentir este determinismo es la recurrencia al delito en los países desarrollados, donde se presumen cubiertas las necesidades (económicas) de sus ciudadanos.
    No obstante creo que otros factores como la educación y la herencia cultural son muy determinantes en la propensión o no al delito, vale la pena intentar comprenderlo, utilizando como parámetro de análisis la Pirámide de Maslow.
    Es decir, si más primarias son las necesidades no resueltas de los ciudadanos, más primitivas pueden llegar a ser las actitudes de quienes conviven en esa sociedad, en la búsqueda de su satisfacción necesaria.
    Al respecto, el sólo crecimiento económico no constituye garantía de reducción del delito, aunque es una forma de comenzar el camino. Orientarse hacia el desarrollo (económico, social, político, moral)resulta más pertinente, dada la compleja fuente de origen del crimen.
    Cabe destacar, que considero, inclusive, los aspectos jurídicos y jurisprudenciales, la salud pública y privada en general, la educación y, sobre todo, la “justa justicia”, más allá de las leyes.

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