La energía emprendedora en Cuba: La visión de la Generación Y

Yoani Sánchez, autora del blog Generación Y (escrito desde Cuba), describe y analiza la cotidianidad cubana con mucha agudeza y claridad. En una entrada reciente (Las energías ¿ocultas?), en la que aborda el tema del emprendimiento, dice lo siguiente:

Recuerdo cuando en el año 94 se permitieron las licencias para abrir un restaurante privado (paladar) o una cafetería. La Habana se llenó de kioscos improvisados que nos devolvieron perdidos sabores y añoradas recetas. En un par de meses toda la creatividad contenida se explayó en cientos de sombrillitas, mesas sacadas al portal y hasta sofisticados sitios para degustar un batido de mamey o un pastelito de guayaba. Las energías contenidas por miles de cubanos se materializaron en productos y servicios, de una calidad y una eficiencia no conocidas por mi generación.

Presenciamos -entre atónitos y felices- el rebrote de la pequeña empresa privada que nuestros padres habían visto ahogarse con la Ofensiva Revolucionaria de 1968. Un paseo por las calles de mi Centro Habana natal, era la confirmación de que la escasez anterior no había sido fruto de una innata incapacidad para producir, sino culpa de los férreos controles estatales a la inventiva privada.

De aquel boom de creatividad e ingenio también nos tuvimos que despedir, en el momento en que por “allá arriba” comprendieron que las libertades económicas implicarían –inevitablemente- autonomía política. Cuando Cuco, el dueño de la paladar más famosa de mi barrio, quiso invertir sus ganancias en un viajecito a París, en un auto moderno y en crear una revista de perfil “gastronómico”, comenzó a preocupar a los funcionarios. Para contrarrestar esas “poses de clase media” le llovieron los altos impuestos, los malintencionados controles y las engrosadas prohibiciones. Tuvo que cerrar el restaurante y el carnaval de sabores que habíamos redescubierto se replegó otra vez a la sombra.(…)

Yoani describe perfectamente como la energía emprendedora de la gente siempre está allí, esperando el mínimo resquicio para ofrecer , desde su esfuerzo y creatividad, una amplia gama de productos y servicios. El bienestar de los ciudadanos de un país depende de que los gobiernos permitan que esas energías se desarrollen lo máximo posible. Las economías basadas en los controles, lamentablemente, tienen el efecto contrario.

Aquí está el enlace a Generación Y. Pueden ver el artículo completo aquí.  Le agradezco a Herman Sifontes por la referencia al blog de Yoani Sánchez.

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